Capítulo 17: Ultimátum

En la penumbra de una habitación únicamente iluminada por un candelabro negro azabache adornado con filigranas doradas, tres figuras compartían información, a salvo de los posibles espías.

-Bueno, Médium –dijo el más alto de los tres-. ¿Cómo va el asunto minero?

-Viento en popa, Ganondorf  -contestó el hechicero, sonriendo-. La prospección de gemas contenedoras en nuestras minas del sector alfa aumenta a cada minuto que pasa. Cada día salen cientos de exploradores de nuestros espaciopuertos para sondear todos los planetas desconocidos del sector. Si continuamos con este ritmo, llegaremos a la tonelada de gema bruta en menos de un mes.

-¿Y qué pasa con la competencia? –preguntó el Rey de los ladrones, cruzándose de brazos.

-Los republicanos nos siguen llevando ventaja en cantidad de gema extraída, pero sus minas pronto se agotaran –comentó una tercera figura, envuelta en una capa bermellón-. No nos debemos preocupar por ellos.

-No estoy tan seguro de ello, Agah –replicó el Médium-. Creo que lo más conveniente sería destruir todos sus campamentos.

-Eso podría provocar una guerra innecesaria, Med –repuso Agahnim-. De todos modos ya me he encargado personalmente del asunto republicano. No nos volverán a molestar.

-Espero que tus amenazas surtan efecto, Agahnim. No quiero más víctimas en esta estúpida guerrilla económica –terció Ganondorf, para luego dirigirse al Médium-. ¿Alguna novedad respecto al desarrollo del arma?

-La investigación está casi terminada. El equipo que me habéis asignado es bastante eficiente. Le hemos hecho un par de mejoras al proyecto original. Creedme si os digo que nunca veréis nada igual. Esa arma cambiará radicalmente el concepto de guerra.

-Buen trabajo, Med –aprobó Ganondorf, esbozando una sonrisa-. Y ahora si me disculpáis, tengo que ir a informar al Emperador.

Agahnim apagó el candelabro con un gesto y el grupo se disolvió. El Rey de los ladrones se dirigió a la sala del trono. Tras el anuncio protocolario por parte de Huesitos entró en la gigantesca estancia. Genonheart dormía profundamente sentado en su trono.

-¡Despierta, dormilón! –gritó Ganondorf, acercándose a su hermano mientras daba sonoras palmas.

El emperador abrió los ojos y miró fijamente a quien osaba despertarle de su sueño.

-Joder, que temprano vienes hoy. Y encima ni haces reverencia.

-¿Temprano?, vengo a la hora de siempre. Que te hayas quedado dormido es harina de otro costal.

Genonheart esbozó una sonrisa. A pesar de estar tapada por el yelmo, su hermano la percibió.

-Bueno, eso es lo de menos –dijo el Emperador-. Vamos al grano, ¿se sabe algo más de los ataques en el sector alfa?

-Agahnim ya ha solucionado el tema. Según me ha contado a la mañana, se ha comunicado con los responsables del principal campamento republicano del sector, amenazándoles con devolver el golpe si seguían molestando.

-Eso no va a servirnos de nada. Dudo que los mineros estén detrás del asunto. Tetragold ha pasado hace unos minutos por aquí para informarme de que los radares de los Halcones han detectado una gigantesca flota republicana acercándose al sector. Te apuesto la mitad del Imperio a que el Senado anda detrás de los ataques. Se acerca una guerra, hermanito, lo presiento.

-Dudo que la República inicie un ataque a gran escala en el sector. De todos modos nunca está de más estar preparados. Puedo ordenar una movilización parcial de la flota para estar listos ante una eventual declaración de guerra.

-Sí, hazlo Ganondorf. La verdad es que la República nos está tocando bastante las pelotas. Primero los piratas, luego los tratados de colonización y los aranceles por comercio de mineral, y ahora esta mierda de ataques. En cuanto nos despistemos, están bombardeando Gerudo.

Ganondorf sonrió. “Por fin algo de acción”, pensó con regocijo el más belicoso de los tres hermanos.

La sonrisa no le duraría mucho

-¡Huesitos! ¡Ven aquí!

El chambelán esquelético acudió raudo a la llamada del Emperador.

-Emperador, mi alma está a tu servicio.

-Manda un mensaje al Senado por medio de un cónsul imperial. Que rece lo siguiente: Solicito que el presidente del Senado se presente en Gerudo urgentemente para debatir sobre el conflicto que se está desarrollando en el sector T-37 alfa entre los campamentos mineros de ambas naciones. En caso de no asistir, tomaremos medidas para evitar futuros ataques. Firmado, el Emperador Genonheart. ¿Lo tienes?

El chambelán asintió moviendo su calavera.

-Perfecto. Primero intentaremos agotar la vía diplomática. Si fracasa, podrás darte el gusto, hermanito.