Anexo 2 (Capítulos 7-14)

Arcadia

Capital de la República. Es una ecumenópolis situada en un pequeña subtierra.

Durante la terraformación exhaustiva llevada a cabo con el fin de reducir el problema de la superpoblación, cada metro cuadrado de Arcadia fue debidamente planificado. El planeta está subdivido en distritos, que a su vez presentan una separación interna denominada comúnmente como el Muro. El interior de los Muros es habitado por aquellos que poseen un certificado de ciudadanía de Arcadia. Durante el día, el acceso al interior es totalmente libre, pero llegada la noche, tras el toque de queda, sólo a los ciudadanos se les permite permanecer intramuros.

Esta división ha provocado una profunda dicotomía urbana a lo largo de los años. Las zonas externas al Muro presentan una arquitectura práctica consistente en colosales bloques de minúsculos apartamentos que dan una apariencia de colmena al paisaje arcadio. Las viviendas dan cobijo a los billones de trabajadores de las industrias, granjas hidropónicas o ranchos intensivos repartidos estratégicamente a lo largo del planeta. Arcadia se vanagloria de ser un planeta autosuficiente, a pesar de su evidente hiperpoblación.

Las zonas internas, en cambio, presentan una arquitectura de carácter regio, repleta de palacios de amplios peristilos protegidos por robustos vallados y, a menudo, por centinelas particulares. Por el día, sus inquilinos rara vez salen de los edificios, llevando una intensa vida nocturna en el exterior al caer el toque de queda. La clase alta de Arcadia se levanta cuando el proletariado se acuesta.

El motivo de esta diferencia de horarios es la extremada peligrosidad de la vía pública. La policía de Arcadia actúa sólo tras el toque de queda, por lo que durante el día la ecumenópolis se vuelve una ciudad sin ley. Los mercaderes se defienden de los ladrones a sangre y hierro; con sus propias manos o a base de mercenarios. En épocas de conflictos han llegado incluso a desatarse pogromos contra razas minoritarias, que concluían generalmente de forma trágica.

Arcadia posee un satélite llamado el Portón, que tiene una función análoga a la del Nexo: servir como puerta de entrada a la capital de la República.

 

Magia: Parte 1: ¿Qué es la magia? ¿Cómo funciona la magia?

 

A lo largo de la historia, múltiples civilizaciones han escrito gran cantidad de definiciones acerca del fenómeno de la magia. El archisabio Athos recoge en su manual Aspectos generales de las artes mágicas la definición más comúnmente aceptada.

 

Se denomina magia a todo aquel proceso, natural o artificial, en el que intervienen magickas o energías mágicas. 

 

Para entender la definición, es preciso primero explicar qué son los magickas y las energías mágicas.

Los magickas son las partículas elementales de la magia. Invisibles para el ojo humano debido a su minúsculo tamaño, se encuentran en el ambiente de la mayor parte de los planetas del universo, siendo a su vez prácticamente inexistentes en el espacio exterior y en los denominados mundos no mágicos.

Existen cinco tipos de magickas diferentes:

magicka

 

Cuatro de ellos están relacionados con los cuatro elementos básicos de la naturaleza, y a su vez con los cuatro estados de la materia: el tetraedro con el fuego y el plasma, el octaedro con el viento y el gas, el cubo con la tierra y el sólido y el icosaedro con el agua y el líquido. Prácticamente todos los hechizos conocidos provienen de la combinación de estas cuatro partículas, debido sobre todo a que son las más abundantes en el ambiente. El quinto magicka, de forma dodecaédrica y comúnmente denominado quintaesencia, es el más escaso de los cinco. Se le suele relacionar con la vida, aunque existen muchas discordancias al respecto. Su estudio está muy poco avanzado debido a su escasez y su limitada reactividad con otros magickas.

Las energías mágicas son todavía un misterio. Se desconoce tanto su forma física como su procedencia. Existen dos tipos radicalmente opuestos, la energía luminosa, comúnmente llamada Lumen, y la energía oscura, o Umbra. Se obtienen del ambiente, mediante unos aparatos denominados Condensadores Cruxis, que acumulan la energía mágica a su alrededor en cristales contenedores, tales como la capatita. Esa energía es posteriormente convertida mediante reactores en energía eléctrica o térmica con múltiples usos, lo que la ha convertido con el paso de los años en la principal fuente energética de ambas naciones. Debido a que el contacto entre el Lumen y la Umbra desencadena una violenta reacción destructiva, cada uno de los estados se decantó en su momento por una de las dos variantes: El Lumen es utilizado por la República y la Umbra por el Imperio. Su aplicación es, pues, puramente industrial, y tiene escasa cabida en las escuelas de hechicería.

Ahora que hemos definido qué interviene en el proceso de la magia, es hora de hablar del cómo. El proceso de lanzamiento de un hechizo comienza con la acumulación de los magickas del ambiente. Sin entrar en materia de biología, los seres nacidos en mundos mágicos poseen la capacidad fisiológica de condensar los magickas en contacto con la piel y transportarlos a lo largo de un sistema corporal paralelo al linfático. Este proceso de acumulación genera un coste energético al cuerpo proporcional al tiempo empleado, por lo que algunos hechiceros han desarrollado procesos mejorados de absorción de magickas. Es el caso de los Adeptos de Weyard, que utilizan lo que denominan “ondas psinérgicas”. Estas ondas rodean el cuerpo del hechicero durante el proceso de acumulación, interaccionando con los magickas del ambiente y atrayéndolos hacia la piel del Adepto, donde son absorbidos.

Tras la acumulación, los magickas son procesados (los métodos de procesado están detallados en el siguiente Anexo). Durante esta etapa, las partículas mágicas son organizadas de forma concreta en el espacio formando las denominadas “celdas unidad”. Estas celdas se unen entre sí, expandiéndose en las tres direcciones del espacio hasta formar el tamaño de hechizo deseado.

celda unidad

Celda unidad cúbica de un hechizo de bola de fuego estándar, donde todos los magickas son tetraédricos.

 En el caso de las transmutaciones, es decir, conversiones de unos átomos en otros, o hechizos no materiales, como la psicokinesis, las celdas unidad son más complejas, pues incluyen átomos en su composición (celdas híbridas)

La última etapa del proceso es el propio lanzamiento del hechizo, en el cual se le da una energía cinética al conjunto de celdas unidad mediante un movimiento corporal o un impulso mental.

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