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El Universo en si

Publicado en Capítulo 2 el 12 octubre 2009 por subrosandro

Cuando ocurrió lo de Alex, corría más o menos el 18.000 a.C. Lógicamente yo aun no había nacido. En el universo gobernaban dos grandes poderes, el Bien y el Mal. El Bien defendía el orden y la igualdad entre personas. Creían que para, estar completas interiormente, las personas debían ayudar a los demás a conseguir lo que deseaban, aunque eso significase retrasar o incluso sacrificar un sueño de la propia persona. El Mal, por el contrario, creía que lo más importante era cumplir los sueños de uno mismo lo antes posible y sin dejar que nada se interpusiese en su camino. Los fuertes conseguían lo que querían mientras los débiles rara vez lograban algo. Era una sociedad muy jerarquizada, en la que era casi imposible moverse entre clases sociales. Los pobres serian siempre pobres y los ricos siempre ricos. Los poderosos siempre poderosos, y los débiles siempre débiles.

El Bien estaba gobernado por los más sabios entre los sabios. Filósofos, matemáticos, físicos…, pero solo un puñado de ellos podían tener el enorme privilegio de formar parte del Senado. El Bien también tenía su ejército, al cual llamaban la Mano Blanca. Este estaba formado por dos principales rangos. Los soldados rasos y los oficiales. Para ser oficial debías tener una gran reputación entre la gente de tu misma raza, en pocas palabras, ser un héroe. Y aun así, pocos de ellos lograban acceder a tal grado. Por el contrario, los soldados rasos eran tremendamente numerosos. Se había procurado evitar a aquellas personas débiles que querían unirse a su ejército. El Bien defendía la calidad antes que la cantidad. Creían que los débiles morirían en vano durante una batalla, y que serian mas útiles produciendo armas o extrayendo materias primas que usando una espada.

El Mal estaba gobernado por un emperador. Desde siempre ha sido la misma persona, con una vida eterna, aunque mortal. Era Genonheart. Era considerado un Dios entre el pueblo del Mal. Su voz era incontestable, nadie podía contradecirlo. Es difícil describirlo físicamente. Mide unos 3 metros, y está cubierto por una armadura prácticamente indestructible que no deja un solo resquicio a la vista. Estoy casi segura de que en realidad la armadura es como una segunda piel. Posee cuatro brazos, pero normalmente se le ve con dos. Estos tienen a sus extremos manos, que se tornan en afiladísimas garras durante el combate. Los dos brazos restantes son en realidad una especie de lanzamisiles. El los llama Misiles Muerte, y su nombre hace honor a su efecto. Están bañados por una especie de liquido que en contacto con un tejido orgánico, lo mata instantáneamente produciendo una reacción en cadena que acaba con todo el individuo. Y además tienen una capacidad de perforación enorme, que rompe prácticamente cualquier armadura. Aun así, estos misiles casi nunca los usa, ya que rara vez se ve en peligro. Genonheart tiene dos hermanos, llamados Ganondorf y Tetragold. Ganondorf es su mano derecha, siempre está ayudando a su hermano a gobernar el Imperio. Lo más especial que tiene Ganondorf es su preciado tridente, caracterizado por ser imposible de destruir. Ni un agujero negro, ni una supernova…, nada puede destruirlo. La descripción física de Ganondorf es también difícil, tiene una cabeza con forma de jabalí y la piel azul. De Tetragold ya hablaremos mas tarde. El ejercito del Mal, llamado Mano Negra, está formado también por soldados rasos y oficiales. Pero estos son mucho más numerosos. El Mal, al contrario que el bien, cree que lo que cuenta es hacer daño al enemigo, y cuantos más soldados haya, más daño se hará.

Continuará…

Subcapítulo 1-La fuerza mas poderosa

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Todo empezó hace unos cuantos milenios. Existía un pequeño planeta plano llamado Weyard, en el que la magia era algo común. Los magos se hacían llamar Adeptos y controlaban un tipo de magia que sólo se conocía en ese mundo, la Alquimia, tambien llamada Psinergia, que se basaba en el control de los 4 elementos: agua, fuego, tierra y viento. No me voy a explayar mucho en este tema, ya que sería una prolongación innecesaria de la historia, así que solamente haré un resumen.

La Alquimia convivía con los habitantes de Weyard haciéndoles la vida más fácil, apagando los incendios con lluvias torrenciales, mejorando los cultivos con tierra fértil, cambiando los vientos favoreciendo la navegación… Pero la codicia y el ansia de poder acabaron por corromper la pureza de algunos de los habitantes, sobre todo los Adeptos más poderosos, que querían gobernar sobre los demás con su avanzado poder. Los más sabios de Weyard, que formaban el Gran Consejo decidieron que la única manera de evitar una futura guerra global era confinar la Alquimia de forma que nadie más pudiese volver a utilizarla. Para ello, los 72 sabios que lo formaban se sacrificaron para confinar todo el poder elemental en cuatro contenedores indestructibles que llamaron Estrellas Elementales. Sus cuerpos se convirtieron en pequeños monstruos llamados Djinns, que debían proteger las estrellas de cualquier intento de robo. El líder del Consejo, considerado el mejor Adepto de Weyard, fue el responsable de controlarlos, y, para ello, se reencarnó al morir en una roca Psinérgica, que le proporcionaba un uso de esa magia casi ilimitado, aunque no por ello más poderoso. Por si alguna vez se necesitaba revertir el proceso de confinamiento, se construyeron cuatro grandes faros en distintos puntos de Weyard. Si se introducían las Estrellas en el pequeño altar que coronaba la cima de cada uno, estas se romperían y soltarían todo su poder sobre el centro del cuadrado que formaban, situado en el Monte Aleph, donde fueron guardadas las Estrellas, ocultas en un gran templo lleno de trampas. Y allí estuvieron durante mucho tiempo…

Siglos más tarde, el mundo estaba sumido en el caos. Al privarse el mundo de la Alquimia, se había roto su equilibrio, y ahora poco a poco el planeta iba desapareciendo. Había mucha gente a favor de que se encendiesen los faros, pero nadie había dado el paso y las Estrellas seguían en el templo.

Al mismo tiempo, en la fría aldea de Ímil, a los pies del Faro de Mercurio(es decir, el faro del elemento agua), vivía un joven Adepto llamado Alex. Sus padres habían muerto durante una ventisca, y tenía que buscarse la vida haciendo trabajos mal pagados donde podía. Un día le encargaron ordenar todos los libros de la biblioteca que se habían caído de la estantería durante un terremoto, algo común en ese momento. A Alex le encantaba leer, así que siempre que le ordenaban algún trabajo en la biblioteca solía echar una ojeada a los títulos y llevarse algunos sin que se dieran cuenta. Ese día encontró entre un montón de libros viejos uno que trataba de viejas leyendas. Hubo una de ellas que le llamó la atención, hablaba sobre el Sol Dorado, y contaba que todo aquel Adepto que tocase la luz que caería sobre el Monte Aleph el día que todos los faros estuviesen encendidos, poseería un poder tan inmenso que lo volvería totalmente invencible. Su codicia despertó entonces, y se dio cuenta de que si quería encender los faros, tendría que conseguir ayuda de otros Adeptos. El solo no podría sortear las trampas y derrotar al mismísimo Sabio, el líder del Gran Consejo. Viajó por todo el mundo en busca de alguien lo suficientemente fuerte como para luchar a su lado, y en el Extremo Norte, en una aldea perdida en las ventiscas perpetuas, descubrió algo que lo dejo anonadado. El Faro de Marte, es decir, el faro del elemento fuego, que según los libros de historia fue edificado al pie de un gran lago helado, ahora estaba a punto de ser tragado por una grieta de un tamaño descomunal. Hablando con los jefes de la aldea, desesperados por frenar la grita que también amenazaba con tragárselos a ellos, se enteró de que habían estado entrenando a un pequeño grupo de Adeptos para que fuesen a encender los faros y así frenar la grieta que amenazaba con comerlos. Alex se unió a ellos y juntos se dirigieron al Monte Aleph.

Continuará…

Subcapitulo 2-El Monte Aleph

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Allí, los guerreros más fuertes de la comitiva, Saturos y Menardi, entraron en el templo del monte por la fuerza. En vez de sortear las trampas, simplemente las destruían y seguían avanzando. Pero al llegar a la antesala de las estrellas, se encontraron una en la que había que usar la inteligencia más que la fuerza. Cayeron en ella e iniciaron una erupción que levanto una gran roca. Esta se dirigió hacia Tale, la aldea al pie del Monte Aleph. Allí luchaban con todas sus fuerzas para impedir que la roca bajase por la ladera mientras se evacuaba el pueblo. Por culpa de la confusión, un joven niño llamado Félix se cayó al rio que atravesaba la aldea, que se había desbordado por los terremotos que ocasiono la erupción. Intentó mantenerse como pudo agarrado a una estaca que había en medio del río, resto del muelle que había sido arrancado hacia apenas unos minutos. Cuando ya pensaban que podrían sacarlo, la roca finalmente pudo con los agotados Adeptos que la sostenían y cayó con todas sus fuerzas encima del pobre niño y de los hombres que estaban en el puerto intentado rescatarles. Saturos y Menardi contemplaron la escena y rescataron a los caídos sin que nadie les viera. Los curaron y se los llevaron a Alex. Luego siguieron merodeando por allí. Se encontraron a dos niños que les estaban espiando y los dejaron inconscientes.

Hans y Garet habían sido amigos desde la infancia. Hans perdió a su padre durante el rescate, y, por ello, sintiéndose culpable de no haber tenido psinergía suficiente para salvarle, empezó a entrenarse duramente. Garet era hijo del alcalde de Tale, y, para ayudar a su reconstrucción, también empezó a entrenar con Hans. Los dos recordaban el día en el que aquellos misteriosos personajes los dejaron sin sentido. Luego estaba Nadia. Ella lo había perdido todo, a su hermano Félix y a sus padres, durante el rescate. Desde aquel incidente no hablaba con nadie, solamente se dedicaba a entrenarse en solitario.

Al cabo de tres años, cuando ya Nadia se empezaba a recuperar y a relacionarse un poco mas con la gente y Hans y Garet eran ya unos Adeptos a tener en cuenta, el más sabio de la aldea, el erudito Kraden, los hizo llamar a su casa. De camino se encontraron otra vez a Saturos y a Menardi, pero por suerte esta vez los dejaron marchar. Una vez en casa de Kraden, este les conto que esos dos intentaban liberar la Alquimia y que habían entrado en el templo del monte sin que nadie les viera para robar las Estrellas. Kraden, a pesar de su sabiduría, no sabía nada respecto a ellas, aparte de lo que decían las leyendas.

Impulsado por su curiosidad, Kraden, Hans y sus amigos decidieron comprobar que había pasado en el Monte Aleph. Saturos y Menardi los siguieron. Una vez en el templo, lograron evitar la trampa en la que habían caído los guerreros de Alex y entraron en la sala donde se escondían las Estrellas. Kraden, decidido a investigarlas desde más cerca, envió a Hans y a Garet a recogerlas. Cuando ya habían cogido dos, Saturos y Menardi entraron en la sala acompañados de Félix y de Alex. Este último había convencido a Félix de que el mundo seria destruido si no se liberaba el poder de la Alquimia y ahora él se había unido al grupo. Saturos y Menardi tomaron como rehenes a Kraden y a Nadia y amenazaron a Hans y a Garet con matarlos si no les entregaban las Estrellas Elementales. Ellos no tuvieron más remedio que dárselas, pero cuando fueron a coger la última Estrella, la de Marte, en el momento en que Hans la levanto del pedestal, el templo entero comenzó a temblar y a derrumbarse. Los djinns, asustados, empezaron a salir de sus escondites y a salir del templo para salvar la vida. Entonces apareció el Sabio. Alex y sus guerreros se dieron cuenta del peligro de enfrentarse al Guardián y se llevaron a Nadia y a Kraden, junto a las 3 Estrellas que tenían, antes de que el templo se derrumbase o de que el Sabio los matase. Hans y Garet, asustados por la presencia de aquella roca con un solo ojo, corrieron asustados. Sabían que no llegarían a tiempo a la puerta, pero, contra todo pronóstico, el Sabio empezó a detener la erupción y les dijo que escapasen, que no les quedaba mucho tiempo. En ese momento, una roca cayó del techo y bloqueó la puerta. El Sabio les dijo que les ayudaría a escapar, pero que a cambio deberían evitar que los cuatro faros fueran encendidos. Le ordenó a Hans que cogiese la estrella y la mantuviese a salvo. Luego, los teletransporto a la antesala.

Continuará…

Subcapitulo 3-El Faro de Mercurio

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Una vez hablaron con los jefes de la aldea, Hans y Garet se despidieron y marcharon en busca de Alex. Tras un largo camino llegaron a Vault, donde conocieron a un Adepto de Viento llamado Iván, que se unió a su causa. Siguieron su camino, por profundos bosques y altas montañas, hacia el norte, hasta llegar al pueblo natal de Alex, Imil. Allí conocieron a Mía. Ella había sido amiga de Alex durante bastantes años. Hacía poco había visto a Alex dirigiéndose al faro, pero ella no le había dado importancia. Cuando Hans y sus amigos charlaban con ella, esta sintió que alguien había abierto la puerta de acceso al faro. Fue corriendo a ver lo que pasaba, y, junto con Hans y compañía, lograron entrar y sortear las trampas hasta llegar arriba de todo. En el medio del altar del faro había una enorme esfera de color azul marino. Habían llegado tarde. De repente, un grito les hizo mirar al elevador, que, para que lo sepáis, solo funciona una vez el faro esta encendido. Allí estaban Nadia y Kraden, escoltados por Menardi. Rápidamente, Hans y sus amigos fueron corriendo a rescatarlos, pero Saturos les corto el paso. No tuvieron más remedio que luchar contra él, pero, por suerte, la luz que emanaba el faro, que era una parte ínfima del poder del Sol Dorado, debilito lo suficiente a Saturos como para que pudiesen vencerle. El, al ser un Adepto de Fuego, sufría horrores ante el poder de Agua que emanaba de aquella esfera. Sin embargo, cuando Hans y los demás iban a bajar en el elevador para perseguir a Menardi, apareció Alex y les detuvo. No hizo falta pelear con él, ya que todos sabían que no tenían ni la más remota posibilidad de ganar a un Adepto de Agua en la cima del faro, y menos cuando era Alex. Tuvieron que dejarles escapar. Se animaron pensando que aun podían detenerlos en los otros tres faros, pero aun así se sentían impotentes de no poder haber hecho nada por salvar a Nadia y a Kraden. Mía entonces decidió que se uniría a la causa de Hans, después de lo que Alex había hecho, debía detenerle. Salieron del faro y, tras un día de descanso, continuaron su camino. Continuara…

Subcapitulo 4-El Faro de Venus

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Continuaron entonces su camino, tras pasar frondosos bosques llenos de peligros, desiertos calurosos, y mares llenos de monstruos marinos, llegaron a una gran ciudad llamada Tolbi, allí conocieron a su alcalde, llamado Babi, que tenía 150 años. Había sobrevivido gracias a un brebaje encontrado en una tierra llamada Lemuria, que ralentizaba el envejecimiento, pero se le estaba acabando, por lo que encomendó a Hans y los otros una misión, deberían buscar Lemuria e ir allí a buscar más brebaje después de acabar con Alex y los demás. Para ello Babi les daría su barco lemurio, la única manera de llegar a aquella tierra tan peligrosa. Salieron de Tolbi y se dirigieron al desierto que separaba el Faro de Venus de Tolbi. En Suhalla, un pueblecito a la entrada del desierto, descubrieron que Alex y los otros habían atacado a los soldados de Tolbi y habían raptado a Sole. Ella es el símbolo de Lalivero, se decía que había caído del cielo para bendecir a todos sus habitantes. Allí se estaba construyendo un faro de proporciones colosales con el propósito de localizar Lemuria para conseguir sus coordenadas y poder llegar en barco. Para que los obreros de Lalivero trabajasen, Tolbi mantenía presa a Sole. Aun así, para que lo construyesen más rápido, decidieron llevar a Sole a Lalivero para que todos los obreros la viesen y tuvieran más ánimos. Hans y sus amigos subieron al faro para impedir que se encendiese y para rescatar a Sole. Cuando llegaron arriba, lucharon contra Saturos y Menardi para detenerlos, mientras Félix y Sole observaban la batalla. Al final, Hans y los demás acabaron con ellos, pero antes de morir, Saturos lanza la Estrella Venus y enciende el faro. Entonces este empezó a temblar y a derrumbarse. Sole se cayó al océano por efecto del seísmo y Félix salto tras ella para rescatarla. Mientras, en una pequeña península llamada Idejima, a los pies del faro, Nadia, Kraden y Alex esperaban pacientemente a que Saturos y Menardi volviesen. Pero por efecto del terremoto, la península se separo de tierra y empezó a flotar a la deriva en el océano. Mientras pensaban en cómo salir de allí, descubrieron en la playa de Idejima a Félix y a Sole, que habían gastado sus últimas fuerzas en nadar hacia la isla. Por suerte estaban vivos. Entonces, en el horizonte se diviso algo, un continente nuevo. Félix y los demás pensaron que llegarían a tierra y se salvarían, pero la isla paso de largo. Entonces ocurrió una catástrofe. Un tsunami de proporciones gigantescas choco contra la isla y la unió al continente, y no solo eso, sino que también desplazo el continente entero y los unió a los dos que lo rodeaban, formando un megacontinente.

Continuará…

Subcapitulo 5-Lemuria

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Tras recuperarse del impacto, Félix, Nadia, Sole y Kraden(Alex ya se había ido), fueron a buscar un barco para poder ir al Mar del Oeste, que es donde se encontraban los faros restantes. Pero pronto se dieron cuenta de que era imposible, ya que al unirse los tres continentes habían formado una barrera que había cerrado el camino entre los mares. En una ciudad llamada Madra encontraron a un Adepto de Agua llamado Piers que los madrenses habían encerrado por creer que era un pirata. El repetía todo el rato que se habían equivocado, que él no había hecho nada. Félix se dio cuenta de que podría serles de ayuda, así que fue a buscar al jefe de los piratas, Briggs, para que este dijese que Piers era inocente. Y así ocurrió, lo encontraron en una ciudad llamada Alhalfra y allí, tras una paliza, lo capturaron y cuando le preguntaron por Piers dijo que no lo conocía de nada. Sin embargo, durante el viaje de vuelta a Madra, una tribu de guerreros llamados Kibombos, atacaron el pueblo y se llevaron la posesión más preciada de Piers, un Orbe Negro. Este fue a recuperarlo. Nada más llegar a Madra, Félix y los demás volvieron a partir en dirección a Kibombo, para poder hablar con Piers. Cuando llegaron allí, recuperaron el orbe. Piers les conto que era un lemurio, que estaba navegando durante el tsunami, y que este le había arrastrado fuera de Lemuria. Kraden estaba deseoso de ver Lemuria, porque la persona que lo había cuidado desde pequeño, Babi, le había encomendado esa misión cuando partió hacia Tale a investigar el Templo. Así que decidieron ir allí a llevar a Piers de vuelta a su tierra. El Orbe Negro que habían recuperado era en realidad una piedra mágica que canalizaba la Psinergia de los Adeptos y hacia mover el barco lemurio. Pero pronto surgió otro problema. Se enteraron cuando iban por las islas que rodeaban Lemuria, de que el guardián de los mares, Poseidón, un ser mitad hombre mitad pez en el cual el poder del Agua corría por sus venas más que en otro ser vivo, se había establecido en el Mar del Tiempo(el peligroso mar que rodea Lemuria) e impedía entrar en la ciudad. Además fue él el que había producido el tsunami. En Champa, la ciudad natal de Briggs, conocieron a la abuela del jefe pirata(aunque esta desconocía la profesión de su nieto), y esta les dijo que para poder vencer a Poseidón tenían primero que clavarle un tridente que había pertenecido a una antigua civilización y que fue dividido en tres partes para que solo en caso de emergencia se pudiese volver a forjar.. Pero cuando iban a salir en busca de los pedazos del tridente, a la salida de Champa, Félix y sus amigos se encontraron con Alex y otros dos guerreros de Prox, llamados Karst y Agatio. Alex les comunico una triste noticia, Babi había muerto de viejo, ya que su brebaje se había acabado. Tras reunir los pedazos del Tridente, la abuela forjo de nuevo el arma y, con ella ya en el bolsillo, Félix y los demás se dirigieron hacia Lemuria. Tras entablar un durísimo combate contra Poseidón, entraron por fin en la ciudad perdida de Lemuria. Allí se enteraron de que Piers no había abandonado Lemuria sin querer, sino que se había puesto en la trayectoria del tsunami a propósito para poder salir de Lemuria sin que el Parlamento, que había decretado que estaba prohibido salir de la ciudad, pudiese hacer nada por impedirlo. Era una misión secreta que le había mandado el Rey Hidros, el máximo gobernante de Lemuria. Debía encontrar a otros Adeptos para que juntos pudiesen encender de nuevo los faros. El Rey les conto que sin la Alquimia, Weyard estaba desapareciendo, y que si querían parar esa destrucción, debían encender de nuevo los faros. El Rey les dio además una poderosa Psinergia que les permitiría romper las rocas que impedían el paso al Mar del Oeste. Félix y los demás partieron hacia allá, para encender los demás faros.

Continuará…

Subcapitulo 6-El Faro de Jupiter

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Nada más llegar al Mar del Oeste, Félix y los demás fueron al continente Hesperia, a la Aldea Chaman, ya que ellos tenían la clave para acceder al Faro de Jupiter. Después de pasar una dura prueba, fueron a Atteka, el otro continente del Mar del Oeste, que era donde se encontraba el faro. Tras pasar duras pruebas, antes de llegar arriba del todo, se encontraron con el grupo de Hans, que tristemente había caído en una trampa tendida con Karst y Agatio. Aprovechando la sorpresa, dejaron fuera de combate a Hans y le quitaron la Estrella Marte que tenían. Después de que finalmente Félix llegase a la cima del faro, se encontraron otra vez con Karst y Agatio, que, tras encender Félix el faro, le dijeron que no los necesitaban más ya que el ultimo faro se encontraba en Prox, la aldea de donde provenían ellos. Pero Félix y sus compañeros eran más fuertes, y lograron acabar, aun tras un duro combate, con ellos. Sin embargo, Alex apareció en último momento, los curo, y juntos se fueron del faro. Félix intento perseguirles, pero estaba demasiado débil para continuar. De repente vieron llegar a Hans y su grupo, y decidieron que hablarían de su viaje cuando llegasen a un refugio confortable.

Cuando llegaron a Mitidir, un pueblo cercano al faro, Hans los estaba esperando en casa de la Maestra Hamma, la hermana de Iván. Tras una larga charla, acordaron que si querían salvar Weyard debían encender los faros, y, que si unían fuerzas, seria aun mas fácil llegar a la cima del Faro de Marte. Así que partieron en dirección norte, a las heladas tierras de Prox.

Subcapitulo Final

Publicado en Capitulo 1 el 27 septiembre 2009 por subrosandro

Tras superar fuertes ventiscas y temperaturas bajo cero, Félix y los demás por fin llegaron a Prox. Allí se enteraron de que Karst y Agatio ya habían subido al faro, y que los padres de Félix y Nadia y el padre de Hans habían desaparecido. Entonces fueron al faro. A sus pies se extendía un tremendo vacio que crecía poco a poco. Tendrían que darse prisa si no querían que el faro cayese en el abismo. Tras sortear durísimas trampas, llegaron a una sala donde se enfrentaron a dos dragones que les cortaban el paso. Tras de un duro combate, los dragones, semiinconscientes, se transformaron en Karst y Agatio. No sabían que o quien los había transformado en dragones. Le pidieron a Félix que encendiese el faro por ellos, y Agatio le entrego la Estrella Marte. Con ella en su poder, Félix y los demás lograron subir al faro. Entonces, cuando iba a colocar la Estrella, el Sabio apareció. Se dirigió a Hans y le dijo que lo había traicionado y que en ese momento, Alex estaba escalando el Monte Aleph para poder recibir el Sol Dorado, el poder supremo. Entonces entre todos le intentaron explicar que si no encendían los faros, Weyard seria destruido, y que aunque Alex los hubiese utilizado para su propio beneficio, tenían que salvar el mundo igual. Y que si él se interponía en su camino por encender el faro, tendrían que luchar contra él. Pero el Sabio les contesto que él no podía interferir en las acciones de la humanidad, pero que siempre podía ocurrir un milagro que les impidiese encender el faro. Nada mas dijo esto, un dragón de 3 cabezas aterrizo en la cima del faro. A Félix le esperaba una dura batalla. Sin embargo, antes de comenzar, Kraden se dio cuenta de algo y le dijo a Félix que no debía atacar al dragón. Pero era demasiado tarde para echarse atrás. Tras una hora de intenso combate, el dragón cayo por fin derrotado. Este, al igual que paso con Karst y Agatio, también se transformo en alguien. En los padres de Félix y el padre de Hans. Piers y Mia intentaron curarlos, pero sin resultado. Pero su muerte no sería en vano, se dijo Félix, por lo que coloco la Estrella en el faro. Este se encendió al instante. En ese momento, oyeron voces de gente de otros faros, que decían que el Sabio se les había advertido de que los faros y el Monte Aleph eran peligrosos y que debían evacuarlos. Félix se extraño, ya que aquel que había matado a sus padres y casi a el mismo, ahora estaba salvando a todo el mundo. El faro estaba reaccionando de forma extraña, así que intentaron huir con los cuerpos de los padres a cuestas. Pero al final, los 4 faros liberaron toda su energía, y la de Marte los trago a todos. Cuando volvieron a ver, los padres estaban en perfecto estado. La luz de Marte, de algún modo, les había salvado. Mientras tanto, en el Monte Aleph, Alex había llegado por fin a la cima, justo a tiempo para recibir de lleno la fuerza más poderosa, el Sol Dorado. Cuando la luz se apago definitivamente, Alex intento convocar una tormenta. Pero no lo consiguió. Entonces apareció el Sabio, el cual le dijo que el poder que había conseguido no era tal como él pensaba, y que todo lo que había soñado ser era eso, solo un sueño. En realidad, el Sabio solo estaba ganando tiempo. Todo lo que decía era mentira, el problema era que el poder que había anexionado Alex aun no se había asentado. El Sabio sabía que después de haber recibido tal cantidad de Psinergia, el Monte Aleph no aguantaría y se derrumbaría. Al no poder atacar directamente a Alex debido a su condición de no interferir en las acciones de la humanidad, decidió que la única forma posible de matarlo sería que estuviese en el monte en el momento del derrumbe. Y así fue, el Monte Aleph y Alex cayeron al vacío y este quedo sepultado por toneladas de roca. El Sabio pensó que todo había acabado, que había terminado con el mayor peligro que podría haber sufrido Weyard, y el principal motivo por el cual no quería que se encendiesen los faros. Pero ocurrió un milagro.

Un milagro que iniciaria una guerra milenaria.

Y es que Alex sobrevivió. El poder se asentó antes de lo previsto, y pudo crear un escudo que lo protegió durante el derrumbe. Alex provoco una onda de energía que le libero de la prisión de rocas, y entonces se dirigió hacia el Sabio. Este estaba aterrorizado. Entonces Alex le dijo:

-Mentiroso, ¿pensaste que me creería que lo que acababa de recibir no era un poder supremo? Solo sintiendo lo que siento yo podrías creer lo que me está pasando. Y ahora, tendrás el privilegio de ser el primero que sufra el poder del Sol Dorado. [i]¡¡¡Rayo Agudo!!![i]. Un rayo calorífico salió de la mano de Alex y desintegro por completo al Sabio. Lo único que quedo de él fueron pequeños fragmentos de roca.

Se había sellado el destino del universo.

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